Una finca privada en Guatuso se ha convertido en un refugio poco habitual para una de las aves más discretas y llamativas de los humedales tropicales: la garza agamí (Agamia agami).
Según un reportaje publicado por The Tico Times el 15 de agosto de 2026, alrededor de 1.000 ejemplares han establecido una colonia reproductiva en esta propiedad situada cerca de los humedales de Caño Negro. La concentración de individuos ha despertado el interés de investigadores de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), habitantes de la zona y propietarios del terreno, que trabajan conjuntamente para estudiar y proteger el lugar.
El descubrimiento pone de relieve el valor de los humedales de la zona norte del país y, al mismo tiempo, plantea un desafío: cómo permitir que este hallazgo contribuya al turismo de naturaleza sin convertir la presencia humana en una amenaza para las aves.
Una de las garzas más difíciles de observar
La garza agamí, conocida también como garza pechicastaña, es una especie que destaca por su particular plumaje y por su comportamiento reservado.
A diferencia de otras garzas que pueden observarse fácilmente en espacios abiertos, la Agamia agami suele permanecer en zonas de vegetación densa asociadas a humedales, ríos y otros ambientes acuáticos. Su carácter esquivo hace que incluso los observadores de aves experimentados puedan tener dificultades para encontrarla.
El Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) incluye a Agamia agami entre las especies de aves consideradas dentro de las categorías de protección de la vida silvestre en Costa Rica, donde aparece con el nombre común de garza pechicastaña.
Documentos de manejo de áreas protegidas también identifican a la especie como una especie de interés para la conservación debido, entre otros factores, a la reducción de sus poblaciones y a la existencia de posibles sitios de reproducción en humedales del país.
Un refugio descubierto en Guatuso
La colonia de Guatuso comenzó a llamar la atención después de que el propietario de la finca identificara la presencia de estas aves y buscara apoyo para conocer mejor la población.
De acuerdo con The Tico Times, investigadores de la UNED realizan un seguimiento de la colonia y tienen previsto continuar con censos para determinar no solamente el número de individuos, sino también la cantidad de nidos y polluelos. Estos datos permitirán conocer mejor el éxito reproductivo de la colonia y su evolución a lo largo del tiempo.
El interés científico resulta especialmente importante porque todavía existen aspectos de la biología y reproducción de la garza agamí que requieren mayor investigación.
El trabajo realizado en Guatuso también muestra el papel que pueden desempeñar las propiedades privadas en la conservación de la biodiversidad cuando los propietarios deciden mantener las condiciones naturales que permiten a una especie establecerse y reproducirse.
La conexión con los humedales de Caño Negro
La colonia se encuentra cerca de los humedales de Caño Negro, uno de los ecosistemas acuáticos más importantes de la zona norte.
Los humedales proporcionan alimento, refugio y lugares de reproducción para numerosas especies de aves y otros animales. En este contexto, la presencia de una colonia de garzas agamí refuerza la importancia de conservar los ambientes acuáticos y la vegetación que los rodea.
El SINAC trabaja bajo un modelo de conservación que contempla la participación tanto del Estado como de la sociedad civil y otros actores locales. Este enfoque resulta particularmente relevante en territorios donde la conservación depende no solamente de las áreas protegidas oficiales, sino también de la gestión responsable de terrenos privados y de la participación de las comunidades.
Guatuso, además, forma parte de una región donde la biodiversidad y las actividades rurales y turísticas están estrechamente relacionadas.
Ciencia y comunidad para proteger la colonia
La investigación de la UNED no se limita al conteo de aves.
Según el reportaje, las personas que trabajan en la propiedad también están recibiendo formación para reconocer posibles amenazas y comprender cómo sus actividades pueden afectar las zonas utilizadas por las garzas para alimentarse, descansar y reproducirse.
Este componente educativo es fundamental para una especie que puede ser especialmente sensible a las perturbaciones durante la época de reproducción.
La experiencia también demuestra el potencial de la colaboración entre universidades, propietarios privados y comunidades locales. La investigación científica permite recopilar información sobre la colonia, mientras que quienes viven y trabajan en el territorio pueden desempeñar un papel fundamental en su protección diaria.
El turismo de observación de aves abre nuevas posibilidades
La presencia de una colonia de este tamaño también puede representar una oportunidad para el turismo de naturaleza en la zona de Katira y Guatuso.
El aviturismo es una actividad que ya tiene un papel importante dentro de la oferta de turismo de naturaleza del país. La posibilidad de observar una especie poco común puede atraer a observadores de aves nacionales e internacionales y generar beneficios para guías, alojamientos, restaurantes y otros negocios locales.
La propia UNED desarrolla proyectos de extensión dirigidos a emprendimientos turísticos de la Región Huetar Norte, incluyendo negocios relacionados con el alojamiento y los atractivos turísticos vinculados con la naturaleza. El objetivo es fortalecer las capacidades de los emprendimientos y contribuir al desarrollo de los territorios de esta región.
En este contexto, la colonia de garzas agamí podría convertirse en un nuevo atractivo para Guatuso, siempre que su desarrollo turístico esté acompañado por medidas estrictas de conservación.
Cuando observar también significa proteger
El interés turístico por una colonia de aves puede convertirse rápidamente en un problema si no se establecen límites adecuados.
Las garzas y otras aves acuáticas pueden ser sensibles a las perturbaciones durante la reproducción. Una presencia humana demasiado cercana, el ruido constante o el movimiento alrededor de los nidos pueden provocar que los adultos abandonen temporalmente las zonas de reproducción, dejando huevos y polluelos expuestos.
Por esta razón, los investigadores están considerando medidas como establecer distancias mínimas de observación, utilizar binoculares y telescopios y crear puntos de observación discretos que permitan contemplar las aves sin acercarse a las zonas de anidación. El objetivo, según The Tico Times, es evitar que la atención generada por la colonia termine convirtiéndose en una amenaza para ella.
Esta idea es especialmente importante en el caso de especies poco comunes: descubrir una colonia puede aumentar su valor para el turismo, pero también puede aumentar su vulnerabilidad.
Una oportunidad para la conservación local
La historia de Guatuso muestra cómo un descubrimiento de biodiversidad puede convertirse en una oportunidad para una comunidad.
La protección de la colonia puede generar nuevas iniciativas de educación ambiental, investigación científica y turismo responsable. También puede contribuir a que habitantes y propietarios locales encuentren un valor adicional en conservar los ecosistemas que rodean sus comunidades.
Sin embargo, el éxito dependerá de mantener un equilibrio entre acceso y protección.
La prioridad debe seguir siendo la conservación del hábitat y la reproducción de la especie. El turismo puede convertirse en una herramienta para apoyar ese objetivo, siempre que se desarrolle a una escala compatible con la capacidad del lugar.
Un descubrimiento que invita a mirar más de cerca los humedales
La presencia de alrededor de 1.000 garzas agamí en una sola finca convierte a Guatuso en un lugar de especial interés para la investigación y la conservación de esta especie.
Pero más allá de la cifra, la colonia representa una oportunidad para comprender mejor la biodiversidad de la zona norte y el papel que desempeñan los humedales en la supervivencia de especies poco comunes.
El caso también recuerda que la conservación no ocurre únicamente dentro de los parques nacionales. Una finca privada, una comunidad, una universidad o un grupo de investigadores pueden convertirse en piezas importantes para proteger la vida silvestre.
En Guatuso, una de las garzas más difíciles de encontrar ha encontrado un lugar donde reproducirse. Ahora el desafío será garantizar que ese refugio pueda seguir siendo un espacio seguro para las aves durante muchos años.
Fuentes oficiales para ampliar la información
El Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) ofrece documentación oficial sobre la protección de Agamia agami y sobre la gestión de los ecosistemas y áreas naturales del país. La especie aparece en documentos oficiales con el nombre común de garza pechicastaña.
La Universidad Estatal a Distancia (UNED) constituye otra fuente institucional relevante para seguir el trabajo científico y de extensión desarrollado en la Región Huetar Norte. Sus proyectos incluyen iniciativas destinadas a fortalecer emprendimientos turísticos relacionados con la naturaleza en Guatuso y otros cantones de la región.
Para la información específica sobre la colonia descubierta en Guatuso, el reportaje publicado por The Tico Times el 15 de agosto de 2026 recoge los datos proporcionados por investigadores, propietarios y actores comunitarios involucrados en el proyecto.







