Debate sobre la tenencia de lapas, loros y pericos como mascotas vuelve a tomar fuerza

La posibilidad de flexibilizar la tenencia privada de algunas aves silvestres en Costa Rica ha generado nuevas preocupaciones entre organizaciones dedicadas a la conservación. El Centro Científico Tropical (CCT) solicitó al Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) mantener como regla general la prohibición de tener lapas, loros, pericos y otras aves silvestres como mascotas.

La posición fue presentada en un criterio técnico de 32 páginas elaborado por especialistas en conservación, biología y gestión de vida silvestre, en el marco del proceso de elaboración de un nuevo Reglamento de Vida Silvestre. El CCT advierte que una flexibilización de la tenencia privada podría dificultar la trazabilidad de los animales, favorecer el tráfico ilegal y generar riesgos para poblaciones silvestres y su diversidad genética.

Un nuevo reglamento en discusión

El debate surge a raíz del proceso impulsado por el MINAE para sustituir el actual Reglamento a la Ley de Conservación de la Vida Silvestre.

Según la información publicada sobre la propuesta, el nuevo reglamento contempla disposiciones relacionadas con la tenencia en cautiverio de determinadas aves de la familia Psittacidae, grupo que incluye a las lapas, loros y pericos. La propuesta también contempla especies exóticas e híbridos bajo determinadas condiciones.

El CCT considera que cualquier modificación debe analizarse no solamente desde la perspectiva del bienestar de cada animal mantenido en cautiverio, sino también considerando las consecuencias que podría tener sobre las poblaciones silvestres.

El problema de la trazabilidad

Uno de los principales argumentos planteados por el Centro Científico Tropical es la dificultad de determinar con certeza el origen de determinadas aves.

La organización advierte que, si se permite una tenencia privada más amplia, podría resultar más complicado distinguir entre ejemplares nacidos legalmente en cautiverio y aquellos que fueron extraídos ilegalmente de su hábitat natural.

Esta situación podría crear oportunidades para que animales capturados en la naturaleza ingresen al mercado bajo explicaciones relacionadas con una supuesta reproducción doméstica, regalos o una procedencia antigua difícil de comprobar.

La preocupación adquiere especial relevancia en especies que han sufrido históricamente presión por la captura y el comercio. Documentos del SINAC señalan, por ejemplo, que la lapa verde (Ara ambiguus) ha enfrentado amenazas relacionadas con la captura para comercialización y la pérdida de hábitat.

La lapa verde como ejemplo de conservación

Una de las especies centrales en el análisis del CCT es la lapa verde (Ara ambiguus), con la que la organización trabaja desde hace décadas a través de su Programa de Investigación y Conservación de la Lapa Verde.

Según los registros citados por el CCT, la población costarricense habría pasado de poco más de 200 ejemplares en la década de 1990 a alrededor de 500 individuos en censos recientes. La organización atribuye esta recuperación a una combinación de medidas de protección, conservación del hábitat, educación ambiental y restricciones contra el robo de pichones.

Sin embargo, el CCT considera que la recuperación continúa siendo frágil y que cualquier modificación de las reglas relacionadas con la tenencia y reproducción de estas aves debe considerar sus posibles efectos sobre las poblaciones silvestres.

El SINAC también reconoce la importancia de esta especie. Documentos oficiales señalan que la lapa verde ha sufrido importantes disminuciones poblacionales debido, entre otros factores, a la destrucción de su hábitat y a la captura para el comercio.

La relación entre la lapa verde y el almendro de montaña

La conservación de la lapa verde también está estrechamente relacionada con la protección de su hábitat.

El almendro de montaña (Dipteryx panamensis) es particularmente importante para esta especie. De acuerdo con documentación técnica del SINAC, este árbol constituye un elemento fundamental para la alimentación y reproducción de la lapa verde y es utilizado como árbol de anidación.

Esta relación demuestra que proteger una especie no significa únicamente evitar su captura. También implica conservar los ecosistemas y las especies vegetales de las que depende para alimentarse y reproducirse.

El riesgo para la diversidad genética

Otro de los puntos señalados por el CCT tiene que ver con la genética.

Los especialistas argumentan que cada individuo silvestre forma parte de una población que posee una diversidad genética desarrollada durante miles de años de evolución. La extracción de ejemplares de la naturaleza puede significar, por lo tanto, una pérdida que va más allá del individuo.

El documento también advierte sobre los posibles problemas derivados de una reproducción privada sin controles adecuados, como la consanguinidad, los cruces entre diferentes linajes o especies y la producción de ejemplares que posteriormente podrían no ser apropiados para programas de conservación o reintroducción.

El bienestar de las aves también forma parte del debate

La discusión no se limita a la conservación de las poblaciones silvestres.

El CCT también señala que los psitácidos, grupo al que pertenecen las lapas, loros y pericos, tienen necesidades específicas relacionadas con el vuelo, la interacción social, la estimulación cognitiva y la alimentación.

El cautiverio doméstico puede generar problemas de bienestar cuando estas necesidades no pueden satisfacerse adecuadamente. La organización también advierte que la habituación prolongada a las personas puede dificultar posteriormente la recuperación de ejemplares destinados a regresar al medio silvestre.

¿Qué ocurriría con las aves que ya están en manos de particulares?

El CCT no propone que todas las aves que actualmente se encuentran en hogares sean decomisadas automáticamente.

Para los casos existentes, recomienda establecer un régimen transitorio de regularización estricta que permita identificar a los ejemplares y evaluar su situación.

Entre las medidas propuestas se encuentran la identificación individual, evaluaciones veterinarias, restricciones a la reproducción y al comercio y, cuando sea necesario por razones de bienestar o legalidad, el traslado a centros autorizados.

Centros especializados como alternativa

Para los animales decomisados, rescatados o entregados voluntariamente, el CCT propone que permanezcan en instalaciones especializadas, como centros de rescate, zoológicos de conservación, santuarios no comerciales u otros establecimientos autorizados por el SINAC.

Estos lugares deberían contar con planes de manejo, atención veterinaria, medidas de bioseguridad, sistemas de trazabilidad y supervisión profesional.

El objetivo sería garantizar que los animales reciban las condiciones adecuadas y que su manejo contribuya, cuando sea posible, a los objetivos de conservación.

Una protección respaldada por la legislación

La legislación costarricense reconoce la importancia de proteger la fauna silvestre y sus hábitats.

La normativa ambiental establece que la vida silvestre forma parte del patrimonio natural del país y que su aprovechamiento y comercio están sujetos a las disposiciones legales correspondientes. La legislación también establece responsabilidades del Estado en materia de conservación de especies y ecosistemas.

En el caso de la lapa verde, existe además una protección específica relacionada con su conservación y con el almendro de montaña, debido a la estrecha relación ecológica entre ambas especies.

Una discusión que va más allá de las mascotas

El debate actual plantea una pregunta más amplia: ¿cómo debe Costa Rica manejar los animales silvestres que históricamente han sido mantenidos por personas como mascotas?

Para las organizaciones conservacionistas, la respuesta debe considerar no solamente el bienestar de los ejemplares individuales, sino también el impacto acumulativo sobre las poblaciones, los ecosistemas y la biodiversidad.

Costa Rica cuenta con una larga tradición de protección de su patrimonio natural. La discusión sobre el nuevo Reglamento de Vida Silvestre representa, por ello, una oportunidad para analizar cómo mantener controles efectivos frente al tráfico ilegal y, al mismo tiempo, establecer mecanismos claros para atender los casos de animales que ya se encuentran en cautiverio.

El proceso continúa

La solicitud del Centro Científico Tropical se produce mientras continúa el proceso de elaboración del nuevo Reglamento de Vida Silvestre impulsado por el MINAE.

La propuesta ha generado observaciones de diferentes organizaciones y especialistas. En julio, la Asociación Preservacionista de Flora y Fauna Silvestre (Apreflofas) también solicitó al MINAE pausar el trámite del nuevo reglamento y expresó preocupaciones sobre algunas de sus disposiciones.

Por ahora, el debate continúa y las disposiciones definitivas dependerán del proceso regulatorio correspondiente.

Lo que está en juego no es únicamente la posibilidad de tener determinadas aves en casa, sino cómo Costa Rica continuará equilibrando el bienestar animal, la conservación de especies, la prevención del tráfico ilegal y la protección de su patrimonio natural.

Fuentes oficiales y técnicas

Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC): información sobre la lapa verde, especies amenazadas y conservación de la fauna silvestre.

Sistema Costarricense de Información Jurídica (PGR): legislación y normativa relacionada con la conservación de la vida silvestre y la protección de especies.

Centro Científico Tropical (CCT): criterio técnico presentado ante el proceso de elaboración del nuevo Reglamento de Vida Silvestre, según lo reportado por Delfino.

MINAE / SINAC: instituciones responsables de la gestión y conservación de la vida silvestre en Costa Rica.

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