Por primera vez en Costa Rica, un equipo de investigadores logró criar larvas de coral en un laboratorio y devolver cerca de un millón de embriones fertilizados al arrecife de Manzanillo, en la costa Caribe sur. El avance, desarrollado por la organización Raising Coral Costa Rica junto con el Instituto Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego, abre nuevas posibilidades para la restauración de estos ecosistemas marinos.
El proyecto aprovechó el desove natural de varias especies de coral durante septiembre de 2026 para recolectar sus células reproductivas, realizar la fecundación en condiciones controladas y seguir el desarrollo de los embriones. Además de devolverlos al arrecife, el equipo consiguió criar larvas en el laboratorio y trasladar cientos de pequeños pólipos a un vivero de coral en Manzanillo.
La iniciativa representa un paso importante para la conservación de los arrecifes del Caribe costarricense, amenazados por el calentamiento del océano, las enfermedades y otros factores de presión ambiental.
Un laboratorio temporal para reproducir corales en Manzanillo
El trabajo se desarrolló durante agosto y septiembre de 2026 en un laboratorio temporal instalado en el centro de visitantes del Refugio Nacional de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo, en la provincia de Limón.
Durante las noches del 3 y 4 de septiembre, varias colonias de coral liberaron sus células reproductivas al agua en un proceso natural conocido como desove. Este fenómeno permite que los óvulos y los espermatozoides se encuentren y den lugar a nuevos organismos.
Alrededor de 20 personas participaron en la recolección de los gametos mediante redes colocadas sobre las colonias de coral. Posteriormente, el equipo trasladó el material al laboratorio para realizar la fecundación cruzada entre individuos de diferentes colonias y observar el desarrollo de los embriones.
Entre las especies estudiadas se encontraban el coral cuerno de alce (Acropora palmata), clasificado en peligro crítico de extinción, y el coral cerebro nudoso.
Según la información publicada por The Tico Times y Delfino.cr en octubre de 2026, el equipo devolvió cerca de un millón de embriones fertilizados al arrecife de Manzanillo. También consiguió mantener decenas de miles de larvas en el laboratorio, mientras que cientos lograron asentarse y transformarse en pequeños pólipos antes de ser trasladados al vivero de coral.
Por qué la reproducción sexual puede ayudar a recuperar los arrecifes
La mayoría de los proyectos tradicionales de restauración coralina utiliza técnicas de fragmentación. Este procedimiento consiste en cortar pequeños fragmentos de colonias existentes para cultivarlos en viveros y posteriormente trasplantarlos al arrecife.
Aunque esta técnica permite multiplicar los corales, los fragmentos obtenidos de una misma colonia conservan esencialmente el mismo material genético.
La reproducción sexual ofrece una alternativa complementaria. Cuando los gametos de diferentes colonias se combinan, los nuevos individuos reciben material genético de ambos progenitores. Esto puede aumentar la diversidad genética de las poblaciones y favorecer su capacidad de responder a determinados cambios ambientales.
Esta diversidad resulta especialmente importante ante amenazas como las enfermedades y el aumento de la temperatura del agua, que pueden provocar episodios de blanqueamiento y mortalidad coralina.
Sin embargo, una mayor diversidad genética no garantiza por sí sola la supervivencia de los corales. El éxito de la restauración también depende de la calidad del hábitat, las condiciones del agua y la capacidad de los organismos jóvenes para establecerse y crecer.
La investigación desarrollada en Manzanillo busca precisamente ampliar las herramientas disponibles para apoyar la recuperación de estos ecosistemas, combinando la reproducción sexual con las técnicas de cultivo y restauración que ya se utilizan en Costa Rica.
El reto de conseguir que las larvas se conviertan en nuevas colonias
La fecundación es solamente una de las primeras etapas del ciclo de vida de un coral. Después de desarrollarse, las larvas deben encontrar una superficie adecuada donde asentarse y comenzar a formar una nueva colonia.
Este proceso, conocido como asentamiento, constituye uno de los principales desafíos de la restauración coralina. Aunque se produzcan grandes cantidades de larvas, solo una parte conseguirá establecerse y sobrevivir durante las primeras etapas de crecimiento.
Por este motivo, el equipo de investigación está estudiando bacterias que se encuentran de forma natural en los arrecifes y que podrían estimular el asentamiento de las larvas.
La propuesta consiste en incorporar estas bacterias a hidrogeles, materiales que podrían aplicarse sobre superficies naturales o estructuras de restauración para favorecer que las larvas se fijen en los lugares adecuados.
Los investigadores buscan determinar si esta técnica puede aumentar el número de corales que consiguen establecerse y desarrollarse después de su liberación.
El proyecto continuará durante dos temporadas de reproducción adicionales, con nuevos experimentos destinados a mejorar los resultados y comprender mejor las condiciones necesarias para que las larvas sobrevivan.
Un arrecife protegido dentro del Refugio Gandoca-Manzanillo
El Refugio Nacional de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo es una de las áreas protegidas más importantes del Caribe sur costarricense. Según el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC), el refugio abarca más de 10.000 hectáreas entre sus sectores terrestres y marinos.
Sus ecosistemas incluyen playas, humedales, lagunas, bosques inundados, praderas de plantas marinas y arrecifes de coral. Esta diversidad de ambientes permite que numerosas especies encuentren alimento, refugio y zonas de reproducción.
El SINAC señala que el refugio protege cerca de cinco kilómetros cuadrados de arrecifes frente a Punta Uva, Manzanillo y Punta Mona.
Estos ecosistemas desempeñan funciones importantes para la vida marina. Proporcionan refugio y zonas de alimentación a diferentes organismos, contribuyen a la biodiversidad costera y ayudan a reducir la energía de las olas en determinadas condiciones.
Los arrecifes también tienen un valor económico y social para las comunidades costeras, ya que están relacionados con actividades como el turismo, el buceo y la pesca.
Por estas razones, la recuperación de los corales no se limita a aumentar el número de organismos presentes en el arrecife. También busca contribuir al mantenimiento de los procesos ecológicos y de los beneficios que estos ecosistemas proporcionan a las comunidades.
La restauración coralina ya cuenta con una trayectoria en Costa Rica
El proyecto de Manzanillo se suma a otros esfuerzos desarrollados en el país durante la última década para recuperar los arrecifes del Caribe y del Pacífico.
Una revisión científica publicada en la Revista de Biología Tropical, con participación de investigadores de la Universidad de Costa Rica y especialistas en conservación marina, documenta el desarrollo de distintas iniciativas de restauración coralina en el territorio nacional.
Estas experiencias han permitido probar técnicas como el cultivo de fragmentos en viveros, el trasplante de corales y el seguimiento de su crecimiento y supervivencia.
En el Caribe, algunos de estos esfuerzos se han desarrollado en sectores como Cahuita, Punta Uva y Manzanillo. En el Pacífico, también se han llevado a cabo proyectos en lugares como el golfo Dulce, Manuel Antonio, Sámara y bahía Culebra.
En este contexto, la reproducción sexual en laboratorio representa una nueva herramienta que podría complementar los métodos existentes. Su principal interés reside en la posibilidad de producir individuos con combinaciones genéticas diferentes, en lugar de depender exclusivamente de fragmentos de colonias ya establecidas.
El protocolo para la restauración de arrecifes y comunidades coralinas publicado por el SINAC y la cooperación alemana GIZ establece orientaciones para desarrollar estas iniciativas de manera responsable, con procedimientos técnicos y criterios de seguimiento.
La aplicación de técnicas de restauración debe acompañarse de una evaluación de las condiciones del ecosistema y de las amenazas que afectan a los arrecifes. La restauración puede contribuir a su recuperación, pero no sustituye la necesidad de reducir las causas de su degradación.
La comunidad local también participa en la recuperación de los corales
El proyecto de Manzanillo contó con la participación de residentes, organizaciones comunitarias, personal del refugio, integrantes del SINAC, capitanes de embarcaciones, instructores de buceo, educadores y voluntarios.
La participación local permitió apoyar la recolección de gametos, las actividades de seguimiento y la liberación de los organismos jóvenes.
Estudiantes de una escuela de Manzanillo también visitaron el laboratorio temporal para conocer cómo se reproducen los corales y participar en la liberación de larvas al mar.
Estas actividades acercan la investigación científica a las comunidades que conviven con los arrecifes y ayudan a comprender por qué su conservación resulta importante para el futuro de la región.
La colaboración entre científicos, instituciones públicas, organizaciones de conservación y habitantes locales puede contribuir a mantener los proyectos a largo plazo, especialmente cuando las iniciativas requieren seguimiento durante varias temporadas.
Una nueva oportunidad para los arrecifes del Caribe costarricense
La producción de embriones y larvas en laboratorio constituye un avance para la restauración coralina en Costa Rica, pero todavía es necesario evaluar cuántos de estos organismos consiguen asentarse, crecer y formar colonias capaces de reproducirse.
El seguimiento de los próximos años permitirá determinar qué técnicas ofrecen mejores resultados y en qué condiciones pueden aplicarse con mayor eficacia.
La iniciativa de Manzanillo demuestra que la investigación científica puede ampliar las posibilidades de conservación de los ecosistemas marinos. Al combinar la reproducción sexual, el cultivo en viveros, la experimentación y la participación comunitaria, el proyecto busca aumentar las oportunidades de recuperación de los arrecifes.
El desafío será convertir este avance en resultados duraderos para el ecosistema. La supervivencia de los corales dependerá tanto de las técnicas de restauración como de la protección de su entorno y de la capacidad de reducir las presiones que afectan a los océanos.
Para el Caribe costarricense, este proyecto representa una nueva oportunidad para comprender mejor la reproducción de los corales y desarrollar herramientas que contribuyan a conservar uno de sus ecosistemas marinos más valiosos.
Fuentes de información
- The Tico Times. «Coral Larvae Raised in Costa Rica for the First Time». 13 de octubre de 2026.
- Delfino.cr. «Investigadores logran criar larvas de coral por primera vez en Costa Rica». 12 de octubre de 2026.
- Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC). Información institucional sobre el Refugio Nacional de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo.
- SINAC y Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ). Protocolo para la restauración de arrecifes y comunidades coralinas de Costa Rica. 2020.
- Revista de Biología Tropical, Universidad de Costa Rica. Coral reefs restoration initiatives in Costa Rica: ten years building hope.
- Coral Research and Development Accelerator Platform (CORDAP). Información sobre el programa de investigación y desarrollo destinado a acelerar la restauración de los arrecifes de coral.







