Una investigación busca determinar si existieron afectaciones ambientales
La Contraloría General de la República (CGR) solicitó revisar la posible existencia de obras realizadas sin los permisos correspondientes dentro de un corredor biológico ubicado en la Zona Sur de Costa Rica, luego de analizar información relacionada con intervenciones en un área considerada de importancia para la conservación de la biodiversidad.
La disposición busca que las instituciones competentes verifiquen si las construcciones o actividades desarrolladas en la zona cuentan con las autorizaciones ambientales, municipales y técnicas necesarias, así como determinar eventuales impactos sobre los ecosistemas presentes.
Los corredores biológicos cumplen una función esencial dentro de la estrategia nacional de conservación, ya que permiten conectar áreas naturales protegidas y facilitar el desplazamiento de especies entre diferentes hábitats.
La importancia de los corredores biológicos para la biodiversidad
Costa Rica cuenta con una extensa red de corredores biológicos diseñados para mantener la conectividad ecológica entre bosques, parques nacionales, reservas privadas y otros espacios naturales.
Estos territorios permiten que numerosas especies puedan desplazarse en busca de alimento, refugio y zonas de reproducción, reduciendo los efectos de la fragmentación del hábitat causada por actividades humanas.
En la Zona Sur del país, estos espacios tienen especial relevancia debido a la alta riqueza biológica de la región, que incluye ecosistemas de bosque tropical, manglares, zonas costeras y áreas montañosas.
La conectividad ecológica es considerada una herramienta clave para la conservación de especies como mamíferos, aves, anfibios y reptiles que requieren grandes extensiones de territorio para sobrevivir.
La revisión solicitada busca aclarar responsabilidades
La solicitud de la Contraloría plantea la necesidad de que las instituciones encargadas del ordenamiento territorial y la protección ambiental analicen la situación y determinen si se cumplieron los procedimientos establecidos.
Entre los aspectos que deben revisarse se encuentran la existencia de permisos de construcción, autorizaciones ambientales, compatibilidad con la planificación territorial y cumplimiento de las normativas vigentes.
En Costa Rica, diferentes instituciones tienen competencias relacionadas con estos procesos, incluyendo gobiernos locales, el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) y la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA), dependiendo del tipo de proyecto y ubicación.
Protección ambiental y desarrollo deben avanzar de forma equilibrada
El crecimiento de actividades productivas, infraestructura y desarrollo urbano requiere una planificación adecuada para evitar impactos negativos sobre ecosistemas estratégicos.
Las evaluaciones ambientales y los permisos correspondientes buscan garantizar que las obras se desarrollen respetando la legislación nacional y considerando la protección de recursos como bosques, fuentes de agua y corredores naturales utilizados por la fauna.
Costa Rica ha construido una imagen internacional basada en la conservación de su biodiversidad, por lo que el control y seguimiento de actividades dentro de zonas ecológicamente sensibles constituye un elemento fundamental de su modelo ambiental.
La Zona Sur: una región clave para la conservación
La Zona Sur del país es reconocida como una de las regiones con mayor diversidad biológica de Costa Rica.
Áreas como la región de Osa, el Golfo Dulce y los territorios cercanos albergan algunos de los ecosistemas más importantes del país, incluyendo bosques tropicales con especies únicas y altos niveles de endemismo.
Además de su valor ecológico, estos territorios tienen importancia económica y social para comunidades locales que desarrollan actividades vinculadas al turismo de naturaleza, agricultura sostenible y otros modelos compatibles con la conservación.
Los corredores biológicos también benefician a las comunidades
Más allá de la protección de especies silvestres, los corredores biológicos aportan beneficios para las poblaciones humanas.
Estos espacios favorecen la protección de fuentes de agua, la conservación de paisajes naturales, la adaptación frente al cambio climático y el desarrollo de actividades económicas basadas en el uso responsable de los recursos naturales.
Por esta razón, organizaciones ambientales, comunidades y autoridades trabajan en conjunto para fortalecer la gestión de estos territorios.
Seguimiento institucional será clave
La revisión ordenada permitirá contar con mayor información sobre las posibles intervenciones realizadas en la zona y determinar las acciones necesarias según la normativa vigente.
El seguimiento de este tipo de casos resulta fundamental para garantizar que los procesos de desarrollo respeten los objetivos nacionales de conservación y que los corredores biológicos continúen cumpliendo su función ecológica.
La protección de estos espacios representa una inversión a largo plazo para mantener la riqueza natural de Costa Rica y asegurar la convivencia entre desarrollo humano y biodiversidad.
Fuentes oficiales consultadas
- Contraloría General de la República (CGR).
- Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE).
- Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC).
- Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA).
- Programa Nacional de Corredores Biológicos de Costa Rica.







