En medio de los bosques y playas del Caribe costarricense, un proyecto de monitoreo está permitiendo conocer mejor a uno de los grandes depredadores de la región.
Desde 2023, cámaras trampa instaladas en el Parque Nacional Tortuguero y en Playa Tres, en Barra de Parismina, han permitido identificar a 11 jaguares dentro del área estudiada. Las imágenes no solo muestran la presencia de estos felinos, sino que también aportan información sobre sus desplazamientos, comportamiento e interacción con el ecosistema.
El proyecto es desarrollado por la organización Turtle Love y utiliza cámaras equipadas con luz infrarroja para registrar la actividad de los animales, especialmente durante la noche.
Una red de cámaras para observar sin intervenir
En el Parque Nacional Tortuguero se instalaron 12 estaciones de monitoreo, mientras que otras siete funcionan en Playa Tres. Cada estación cuenta con una o dos cámaras que permanecen activas para registrar el paso de la fauna.
El sistema permite obtener información sin necesidad de seguir constantemente a los animales ni modificar su comportamiento. Las cámaras se activan cuando detectan movimiento y pueden registrar a los jaguares mientras recorren el bosque, buscan alimento o interactúan con otros animales.
El mantenimiento también requiere un trabajo constante. Los integrantes del proyecto visitan las estaciones aproximadamente una vez al mes para revisar los equipos, sustituir las baterías y comprobar que continúen funcionando correctamente.
El uso de cámaras trampa no es nuevo en Tortuguero. El Área de Conservación Tortuguero (ACTo-SINAC) mantiene desde 2013 un programa de monitoreo a largo plazo de jaguares, otros felinos silvestres y sus especies presa mediante esta tecnología. Ese programa ha permitido registrar cuatro especies de felinos: jaguar, puma, ocelote y caucel.
Un parque fundamental para la conservación
El Parque Nacional Tortuguero fue creado en 1970 y actualmente comprende 76.937 hectáreas, de las cuales 26.653 corresponden a territorio terrestre y 50.284 a superficie marina.
El área protege una amplia diversidad de ecosistemas y especies. Según el SINAC, se han identificado allí 734 especies de plantas, 442 especies de aves, 138 especies de mamíferos, 118 especies de reptiles y 58 especies de anfibios, además de cientos de especies de artrópodos.
Dentro de esta diversidad, el jaguar ocupa un lugar especialmente importante. El Programa Jaguar del Instituto Internacional en Conservación y Manejo de Vida Silvestre (ICOMVIS) de la Universidad Nacional señala que los grandes depredadores como el jaguar y el puma funcionan como especies indicadoras de la integridad de los ecosistemas y cumplen un papel importante en el mantenimiento del equilibrio ecológico.
Por esta razón, estudiar dónde están los jaguares y cómo utilizan el territorio también proporciona información sobre las condiciones de los ecosistemas que los sostienen.
¿Por qué son importantes las cámaras trampa?
Identificar un jaguar en libertad no consiste simplemente en confirmar que la especie está presente. Los investigadores necesitan conocer cuántos individuos pueden encontrarse en una zona, dónde se desplazan, qué hábitats utilizan y cómo interactúan con sus presas y con otros animales.
Las cámaras trampa permiten recopilar grandes cantidades de información durante largos períodos y sin presencia humana permanente.
Una investigación desarrollada anteriormente en el Parque Nacional Tortuguero por investigadores de la Universidad de Costa Rica utilizó cámaras trampa entre 2012 y 2013 para estudiar la ocupación del hábitat por parte de los jaguares. Durante ese estudio se identificaron 18 individuos dentro del área protegida, 17 de ellos detectados exclusivamente en el hábitat costero.
Estos trabajos muestran que el fototrampeo puede convertirse en una herramienta fundamental para comprender la distribución de una especie difícil de observar directamente.
Un depredador relacionado con las tortugas marinas
En Tortuguero existe además una interacción particular entre los jaguares y las tortugas marinas que llegan a las playas para anidar.
El Área de Conservación Tortuguero mantiene desde 2005 un monitoreo específico sobre la depredación de tortugas marinas por parte de jaguares. El estudio contempla cuatro especies: tortuga verde, baula, carey y cabezona.
Según los resultados publicados por el ACTo-SINAC, esta interacción forma parte de la dinámica natural del ecosistema y los datos disponibles indican que los jaguares no representan una amenaza para la población de tortugas verdes que anida en Tortuguero, ni constituyen la principal causa de disminución de las poblaciones de tortuga baula y carey.
La relación entre ambas especies es precisamente uno de los fenómenos que el monitoreo permite estudiar con mayor detalle.
Conservar al jaguar también significa proteger su hábitat
El monitoreo no tiene como único objetivo conocer cuántos jaguares existen. La información obtenida puede ayudar a comprender cómo utilizan el territorio y qué factores podrían afectar su permanencia.
El Programa Jaguar de la Universidad Nacional identifica entre las principales amenazas para estos grandes felinos la pérdida de hábitat, la cacería de sus presas y la muerte de animales como represalia por conflictos entre felinos y seres humanos.
En Tortuguero, el propio SINAC ha tomado medidas específicas para proteger el hábitat del jaguar. En 2017, el Área de Conservación Tortuguero cerró un sector de la zona de uso público de Jalova con el objetivo de reducir posibles impactos de la presencia humana sobre el comportamiento y el hábitat de la especie.
La medida refleja una de las dificultades de conservar grandes depredadores en áreas naturales que también reciben visitantes: encontrar un equilibrio entre el acceso humano y la protección de los animales.
Un trabajo que continúa más allá de las imágenes
Cada fotografía obtenida por una cámara trampa representa apenas una parte de un proceso de investigación y conservación mucho más amplio.
Además del monitoreo de los jaguares, la organización responsable del proyecto desarrolla actividades como limpieza de playas, talleres y acciones con comunidades. Según el reportaje de Teletica, las jornadas de limpieza pueden llegar a retirar alrededor de 1.000 kilos de residuos al año.
Por otro lado, el monitoreo científico de los jaguares continúa desarrollándose mediante diferentes métodos. El Área de Conservación Tortuguero y el ICOMVIS-UNA han impulsado incluso investigaciones que utilizan collares satelitales para conocer con mayor precisión los desplazamientos, el uso del espacio y el comportamiento de estos animales.
La combinación de cámaras trampa, seguimiento científico y trabajo de conservación permite construir una imagen cada vez más completa de la población de jaguares de esta región.
Conocer para proteger
Los 11 jaguares identificados por el proyecto de Turtle Love son una muestra de la fauna que continúa utilizando los bosques y zonas costeras del Caribe.
Más allá de las fotografías, cada registro aporta información que puede ayudar a entender cómo se mueve esta especie, qué espacios necesita y cómo convive con el resto de la biodiversidad.
En un territorio como Tortuguero, donde bosques tropicales, humedales, ríos y playas forman un mismo sistema ecológico, estudiar al jaguar también significa estudiar la salud del ecosistema que lo sostiene.
La investigación continúa, y cada nueva imagen puede aportar una pieza más para comprender y proteger a uno de los grandes felinos que todavía habitan los paisajes silvestres de Costa Rica.







