El volcán Poás continúa bajo vigilancia científica debido a los cambios que pueden producirse en su comportamiento interno. El Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica de la Universidad Nacional (OVSICORI-UNA) utiliza diferentes instrumentos para seguir de cerca la actividad sísmica, acústica, volcánica, geoquímica y la deformación del edificio volcánico.
El monitoreo es especialmente importante en el Poás, uno de los volcanes activos más conocidos del país y uno de los principales destinos naturales de Costa Rica. La actividad registrada en los últimos meses demuestra que el comportamiento del volcán puede cambiar rápidamente y que la observación permanente es fundamental para evaluar posibles escenarios.
En julio de 2026, por ejemplo, OVSICORI registró una erupción ocurrida durante la madrugada del 4 de julio. Aunque las condiciones de nubosidad impidieron observar directamente la pluma de gases, los equipos sí detectaron la actividad mediante señales sísmicas y acústicas.
¿Qué monitorean los científicos en el volcán Poás?
La vigilancia del Poás no depende de un único indicador. Los especialistas analizan diferentes parámetros que permiten comprender lo que ocurre dentro y alrededor del cráter.
Entre ellos se encuentran el tremor sísmico, los terremotos asociados al sistema volcánico, las señales acústicas producidas por explosiones o movimientos de fluidos, las emisiones de gases, la temperatura y los cambios en la forma del edificio volcánico.
Esta combinación de datos permite identificar variaciones en el comportamiento del volcán y determinar si existe una modificación significativa respecto a las condiciones observadas anteriormente.
El OVSICORI mantiene además sistemas automáticos de registro sísmico y una red de vigilancia que permite localizar y analizar los eventos registrados en diferentes zonas del país.
La actividad sísmica y acústica ofrece información clave
Las señales sísmicas y acústicas son particularmente importantes para estudiar un volcán activo.
El tremor volcánico corresponde a una señal sísmica que puede estar relacionada con el movimiento de fluidos, gases y otros procesos dentro del sistema volcánico. Las señales acústicas, por su parte, pueden ayudar a identificar explosiones y otros fenómenos que ocurren en el cráter.
Los informes de OVSICORI muestran que ambos parámetros pueden cambiar antes, durante o después de episodios eruptivos. Durante el periodo de mayor actividad registrado en 2025, por ejemplo, el observatorio documentó variaciones tanto en el tremor sísmico como en el tremor acústico y observó una relación entre determinados cambios de estas señales y episodios eruptivos.
Esto convierte a las señales sísmicas y acústicas en herramientas esenciales para el seguimiento continuo del Poás.
Un volcán con un comportamiento cambiante
El Poás ha demostrado durante los últimos años que su actividad puede evolucionar de manera significativa en períodos relativamente cortos.
En marzo de 2025, OVSICORI informó de un aumento de las señales geofísicas y geoquímicas y elevó el nivel de actividad del volcán a nivel 3, denominado “Precaución”, debido al incremento de la actividad eruptiva y a la posibilidad de impactos dentro del parque nacional y en comunidades cercanas.
Durante esa etapa se registraron episodios eruptivos, emisiones de ceniza y cambios en la actividad sísmica y acústica. Posteriormente, los parámetros comenzaron a disminuir y las autoridades levantaron las alertas establecidas en julio de 2025.
La Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE) explicó entonces que se había observado una disminución de la actividad sísmica, recuperación del lago ácido y mayor estabilidad en las emisiones de gases. Sin embargo, recordó que el Poás es un volcán activo y que sus condiciones pueden cambiar en cualquier momento.
¿Por qué es importante seguir las señales aunque no haya una gran erupción?
La ausencia de una erupción importante no significa necesariamente que un volcán esté completamente inactivo.
Los sistemas volcánicos pueden presentar cambios internos que no siempre producen una manifestación visible en la superficie. Por eso, los científicos estudian conjuntamente los registros sísmicos, acústicos, geoquímicos y geodésicos.
En junio de 2025, por ejemplo, OVSICORI reportaba una disminución del tremor y de la desgasificación, pero mantenía la vigilancia debido a la posibilidad de eventos que pudieran afectar las zonas turísticas del parque o las comunidades cercanas mediante ceniza, gases o aerosoles.
Este tipo de seguimiento permite que las instituciones dispongan de información científica para tomar decisiones relacionadas con la seguridad de visitantes y comunidades.
Un sistema de vigilancia que involucra a varias instituciones
La vigilancia volcánica en Costa Rica no depende exclusivamente de una institución.
El Comité Asesor Técnico de Vulcanología y Sismología integra especialistas de diferentes entidades, entre ellas OVSICORI-UNA, la Red Sismológica Nacional (RSN) de la Universidad de Costa Rica, la Comisión Nacional de Emergencias y el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC).
Esta coordinación permite combinar información científica con decisiones de gestión del riesgo y medidas de protección para la población.
La experiencia de 2025 mostró la importancia de esta coordinación: las autoridades llegaron a establecer diferentes niveles de alerta en función de la evolución de la actividad del volcán y posteriormente los redujeron cuando los parámetros mostraron una tendencia más estable.
¿Qué significa esto para quienes visitan el Parque Nacional Volcán Poás?
El Poás continúa siendo un atractivo turístico, pero se trata de un volcán activo, por lo que las condiciones de seguridad pueden cambiar.
La CNE y el SINAC han insistido en la importancia de respetar las indicaciones de los guardaparques y de las autoridades, así como de utilizar únicamente los accesos oficiales.
Cuando el parque se reabrió después del periodo de actividad de 2025, las autoridades instalaron señalización preventiva para informar a los visitantes sobre riesgos como la caída de rocas, ceniza y gases potencialmente peligrosos.
Para quienes planean visitar el volcán, la recomendación más importante es consultar las condiciones oficiales antes de desplazarse y seguir las instrucciones vigentes en el momento de la visita.
Una vigilancia que también protege a las comunidades cercanas
El monitoreo del Poás no tiene únicamente una finalidad científica. También cumple una función directa en la gestión del riesgo.
Las comunidades situadas en los alrededores del volcán pueden verse afectadas por fenómenos como la caída de ceniza o la presencia de gases volcánicos dependiendo de la evolución de la actividad y de las condiciones meteorológicas.
Durante episodios de mayor actividad registrados en 2025, las autoridades incluso establecieron alertas para varios cantones cercanos y recomendaron reforzar las medidas de seguridad dentro del parque y mantener vigilancia en las zonas de mayor riesgo.
La información producida por los observatorios permite así que las instituciones puedan reaccionar con mayor rapidez ante cambios en el comportamiento del volcán.
Un recordatorio de que el Poás sigue siendo un volcán activo
Las recientes señales sísmicas y acústicas forman parte de un proceso que los científicos siguen de manera continua. Más que interpretar cada variación como una señal de una gran erupción inminente, los especialistas analizan la evolución de múltiples parámetros para determinar si existe un cambio significativo en el sistema volcánico.
El caso del Poás demuestra por qué la vigilancia científica es fundamental en un país con una importante actividad volcánica. Los instrumentos instalados alrededor del volcán permiten detectar fenómenos que no siempre son visibles para las personas y proporcionan información esencial para la toma de decisiones.
Para residentes y visitantes, la principal recomendación sigue siendo consultar las fuentes oficiales y respetar las instrucciones de las autoridades. La actividad de un volcán puede cambiar rápidamente, y contar con información científica actualizada es una de las mejores herramientas para reducir riesgos.
Fuentes de información
Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (OVSICORI-UNA): informes técnicos, boletines de vigilancia volcánica y registros de actividad sísmica.
Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE): alertas oficiales, información sobre gestión del riesgo y seguimiento de la actividad del volcán Poás.
Red Sismológica Nacional (RSN-UCR): monitoreo e información sismológica de Costa Rica.
Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC): información oficial sobre el Parque Nacional Volcán Poás y las condiciones de acceso para visitantes.







