Lo que debería ser un modelo de desarrollo sostenible en una de las zonas biológicamente más intensas del país, se ha convertido en el centro de una batalla legal y ambiental. Un ambicioso proyecto turístico denominado Ocean Cove, ubicado en el corazón de Manuel Antonio, enfrenta hoy solicitudes de paralización inmediata debido a presuntas irregularidades que amenazan la integridad del ecosistema local.
El origen de la denuncia
La alerta fue activada tras una serie de movimientos de tierra y talas de árboles que captaron la atención de vecinos y defensores del ambiente. Según la denuncia interpuesta ante las autoridades judiciales y administrativas, el proyecto se está ejecutando sin los permisos correspondientes de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA) ni del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC).
Las irregularidades señaladas
El expediente del caso detalla una serie de acciones que contravienen la legislación ambiental vigente en Costa Rica:
- Tala de Bosque Primario: Se reporta la eliminación de cobertura boscosa sin el inventario forestal ni la autorización del SINAC.
- Movimientos de Tierra Ilegales: Apertura de trochas y caminos internos que han alterado la escorrentía natural de las aguas, aumentando el riesgo de erosión y sedimentación en las playas cercanas.
- Afectación de Cauces: Intervención directa en cuerpos de agua de dominio público, lo cual constituye una falta grave al Código de Minería y a la Ley de Aguas.
«Se está desarrollando un proyecto de manera ilegal y desordenada, a vista y paciencia de las autoridades encargadas de velar por el cumplimiento de la ley», dicta parte de la denuncia que ya está en manos del Ministerio Público.
Reacción de las autoridades locales
La alcaldesa de Quepos, Patricia Bolaños, ha manifestado que la municipalidad se encuentra en una etapa de revisión de los expedientes. Si bien admitió que no tenía conocimiento previo de la magnitud de la denuncia hasta la intervención de la prensa nacional, aseguró que se ha remitido la información a los departamentos de ingeniería y control urbano para verificar si existe un desacato a las órdenes de construcción.
Un corredor biológico en riesgo
Manuel Antonio no es solo un destino turístico; es un corredor biológico vital donde especies en peligro, como el mono tití, dependen de la conectividad del bosque. Expertos advierten que este tipo de desarrollos «fragmentados», que inician obras antes de obtener la viabilidad ambiental, generan un daño irreversible que ninguna multa económica puede compensar.
A medida que la presión ciudadana crece, se espera que el Tribunal Ambiental Administrativo dicte medidas cautelares en los próximos días para frenar cualquier actividad en el sitio mientras se resuelve el fondo del asunto.






