Conocí a Mikol en el sector Chamán del Parque Nacional Marino Ballena. Junto a Andrea, fue mi guía naturalista durante el recorrido. Michael creció en una de las pocas zonas de Costa Rica donde aún no hay electricidad ni agua potable por tubería, una desconexión que en el pasado lo llevó a ser cazador por pura subsistencia.
Hoy sigue rastreando fauna, pero ahora lo hace a través de binoculares y telescopios para que los visitantes descubran la vida silvestre. Todo ese conocimiento empírico sobre hábitats, comportamientos y especies lo dedica a la conservación animal y a proteger la Península de Osa, uno de los rincones biológicamente más intensos y vibrantes del planeta.


