Costa Rica ha dado un paso firme en su proyección internacional al posicionarse como el país con mejor reputación de América Latina, según los resultados del prestigioso índice RepCore Nations 2025. El estudio, elaborado por la firma consultora Reputation Lab, revela que la nación centroamericana no solo encabeza la percepción positiva en la región, sino que también marca un estándar de competitividad para sus vecinos.
El informe se basó en una robusta metodología que incluyó más de 61.000 encuestas realizadas en 38 países. Un aspecto crucial del análisis fue la evaluación de la opinión pública de las naciones del G7 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Japón y Canadá), cuyos ciudadanos identificaron a Costa Rica como el destino más confiable y admirado entre 20 economías latinoamericanas evaluadas. En el podio regional, Costa Rica es seguida por Perú y Puerto Rico, respectivamente.
De acuerdo con los expertos, este liderazgo no es casualidad, sino el resultado de décadas de apuesta por pilares estratégicos. La sostenibilidad ambiental, la solidez ética, una institucionalidad democrática consolidada y la alta calidad de vida percibida son los atributos que más pesan en la mente de los entrevistados internacionales. Adriana Acosta, directora de la Marca País Esencial Costa Rica, destacó que estos resultados confirman que la apuesta por el bienestar de la gente y el entorno genera una confianza tangible en los mercados globales.
Más allá del orgullo nacional, la buena reputación tiene un impacto económico directo y medible. El estudio subraya que la imagen de un país funciona como un activo financiero: una mejora en el indicador de reputación se traduce, en promedio, en un incremento del 7,2% en el valor económico de las llegadas de turistas y un aumento del 1% en la inversión extranjera directa (IED). Para una economía abierta como la costarricense, este “capital reputacional” es clave para dinamizar el comercio exterior y atraer proyectos de alto valor agregado.
Incluso al compararse con las seis economías más grandes de Latinoamérica —donde entran potencias como Brasil, México y Argentina—, Costa Rica logra mantenerse en los puestos de privilegio, ocupando el tercer lugar general solo por detrás de Uruguay y Brasil. Este panorama reafirma que, a pesar de los desafíos internos, la “marca” de Costa Rica sigue siendo uno de sus recursos más valiosos en el escenario global.






